El origen de la rivalidad

Todo comenzó con el icónico “bat flip” de José Bautista en el Juego 5 de la Serie de Eliminación de la Liga Americana entre Texas y Toronto. En el séptimo inning, Bautista conectó un kilométrico batazo, seguido por un perreo que no gustó a los jugadores de Texas. Este momento encendió la tensión entre ambos equipos, una chispa que tardaría meses en desatarse por completo.

El 5 de mayo de 2016: La chispa que encendió la pelea

El 5 de mayo de 2016, en la octava entrada de un partido en el que Texas llevaba una ligera ventaja, el lanzador Matt Bush golpeó a Bautista con una recta que iba dirigida a las costillas. Esto no hizo más que aumentar la tensión entre los equipos y los fanáticos de Texas lo aplaudieron, recordando aquel perreo de la serie anterior.

La barrida de Bautista y el golpe de Odor

Momentos después, Justin Smoak conectó un rodado a la tercera base que Adrián Beltré lanzó para un doble play. Bautista, sin embargo, se barrió violentamente en la segunda base, golpeando la pierna de Rougned Odor. Odor, molesto, empujó a Bautista y le soltó un derechazo en la mandíbula que le tiró los lentes y la gorra, desatando una de las peleas más épicas en la historia de la MLB.

Las bancas se vacían: Una batalla campal

Tras el golpe, las bancas se vaciaron y hasta los managers de ambos equipos comenzaron a intercambiar palabras e insultos. Adrián Beltré intentó contener la situación, sujetando a Bautista con un fuerte abrazo, mientras otros jugadores retenían a Odor. Sin embargo, Josh Donaldson, el antesalista de los Azulejos, se lanzó en contra de Odor, prolongando la pelea.

La tensión se mantiene y los expulsados

Aunque los árbitros necesitaron casi diez minutos para restaurar el orden, la tensión no desapareció. En la misma octava entrada, Jesse Chávez golpeó a Prince Fielder con una recta, lo que volvió a vaciar las bancas. Adrián Beltré, visiblemente molesto, también intercambió palabras con jugadores de Toronto. Al final, ocho personas fueron expulsadas, incluyendo a Bautista, Odor, Donaldson y el manager de Toronto, Jay Gibbons.

Una trifulca para la historia

Esta trifulca quedó marcada como uno de los momentos más recordados y épicos en la historia de las Grandes Ligas, demostrando la intensidad de la rivalidad entre Texas y Toronto.

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